Estas dos poltronas llegaron desde un anticuario en Perú, un hallazgo único con una estructura impecable y una tela llena de personalidad. Con el paso de los años, la humedad deterioró la tapicería y Pepito, el perro de la familia, terminó de romperla. Lo que para muchos habría sido el final de estas piezas, para LAB.CERO fue el comienzo de una nueva historia.
Restauramos las poltronas con una tela que respetara su esencia, conservando el carácter original e incorporando un toque contemporáneo que les devolviera la vida sin perder su identidad.
Restauramos las poltronas con una tela que respetara su esencia, conservando el carácter original e incorporando un toque contemporáneo que les devolviera la vida sin perder su identidad.